
12 años han pasado desde que fui con unos amigos una fria noche en Pucela a ver una película independiente, que no desconocida, llamada Clerks. Cuánto me alegro de haber ido aquella noche a ver aquella película.
Durante su visión estaba tan asombrado, que sólo puede reirme plenamente de los gags recordándolos con los colegas saliendo del cine de camino a casa.
Kevin Smith vuelve a los orígenes con esta segunda parte, y vuelve de verdad, tras una travesía poco acertada, desde Dogma hasta Jay and Silent Bob Strike Back, con sus personajes Dante y Randal como abanderados.
Conversaciones hilarantes acompañan esta vez una historia más convencional, en la que se notan los años y un poco de madurez en los personajes y el guionista, que esta vez no se marca su discurso de rigor.
Sigue siendo Jay (Jason Mewes) quien mantiene su frescura innata, con situaciones sonrojantes
pero divertidas, e incluso guiños a escenas de películas famosas (véase El silencio de los corderos).
Segunda parte que no defrauda a los que vimos en la época de su estreno la película original, tanto que personalmente no me importaría esperar otra década para ver otra nueva secuela.


