domingo, julio 15, 2007

Zodiac


David Fincher es un maestro del cine de suspense, del verdadero thriller.
Sólo con Se7en ya merece tener un sillón de lujo en el salón de la fama de cineastas que saben trasladar al espectador la alta tensión de las escenas, adentrarle en un ambiente asfixiante, y dotar a la trama de un ritmo frenético, en el que se agradecen los escasos respiros.

La escenografía es espectacular, envolviendo las secuencias en una iconografía retro de los 70, al estilo Bullitt , y la música acompañando en el momento justo.

La eterna lucha entre poderes, léase política, judicial, policial y periodística, que hace más fácil la tarea de un serial killer inspirado en la novela corta "The Most Dangerous Game", y la lucha personal de un anónimo caricaturista, que lejos de convertirse en un héroe, de hunde en el fango de la obsesión.

Jake Gyllenhaal sigue siendo el taciturno de Donnie Darko, que en esta ocasión pasa de ser el "retard" de su trabajo al investigador obsesionado que llega más allá de lo que ha podido la policía.

Dos horas y media de cine con mayúsculas, de tensión real, y de ansiedad compartida por conseguir respuestas, por mirar a los ojos del serial killer.

sábado, julio 07, 2007

28 weeks later


En raras ocasiones segundas partes fueron buenas, pero en este caso la secuela es mejor que la original.

Tras ver 28 days later, salí del cine bastante decepcionado, probablemente por unas altas expectativas que no se cumplieron.
Danny Boyle me parece un director de lo más interesante, pero no estuvo acertado en la primera parte, y en esta segunda se ha dedicado a otras gestiones desde su puesto como productor.

Últimamente tenemos en el cine mucha variedad de historias de supervivencia en un mundo en extención, apocalíptico, en el que un puñado de personas luchan por mantener su condición humana frente a zombies y seres infrahumanos.

Quizás las mejores aportaciones a este subgénero sean The Evil Dead (Sam Reimi), Dèmoni (Lamberto Bava), The Last Man on Earth , The Omega Man, Twelve Monkeys (Terry Gilliam) y por supuesto Night of the Living Dead de Romero.

En 28 semanas después, Fresnadillo trabaja sobre un buen guión para devolver a la historia un interés que se perdió a los 20 minutos del comienzo de la anterior.

6 meses después del virus en Londres y Reino Unido, comienza la reconstrucción de la ciudad y la llegada de refugiados para reunirse con los familiares supervivientes.
La presencia militar en la zona devastada parece asegurar la convivencia de las personas.

A partir de esta premisa, el talento de Fresnadillo dota a la película de un ritmo axfisiante, con secuencias de persecución, de crueldad brutal, de intensidad dificilmente soportable.

El concepto de familia se usa con audacia para enfrentar la bondad humana contra la demonización de las percepciones de un virus letal, en un duelo en el que pierde siempre el más frágil.

De lo más logrado, la conversión del siempre acertado, aunque en este caso con un personaje denostado, Robert Carlyle, en un intenso climax de ira, sangre y horror, que puede dejar a muchos espectadores con los ojos cerrados.



Por cierto, los efectos sonoros y la música acompañan de perlas las escenas más frenéticas; mis querido Muse se supone que han compuesto una canción que aparece en el largometraje, pero no la identifiqué.