viernes, marzo 28, 2008

There Will Be Blood

Paul Thomas Anderson vuelve a sorprender desarrollando una épica historia, en la que no sólo la ambición, si no el orgullo, la envidia, el odio, la venganza, dominan las acciones de su protagonista, un magnate del petróleo.

Muchos de los males de la humanidad se concentran tras la búsqueda del preciado oro negro.



Familia y religión son dos aspectos olvidados para el magnate del petróleo, tan egoista como para evitar tener a alguien a su lado que le impida conseguir sus objetivos, y sin necesidad de creer en el Señor, sin depender de nada ni de nadie. Un personaje que ve lo peor de las personas.

La voz de Daniel Day-Lewis resulta impresionante, más que recomendable la versión original.
Su personaje encarna a un rico miserable.

Un hombre que reniega de sus profetas, aborrece la ternura y carece del sentido de la responsabilidad.

Del inicial esfuerzo por superación, que pone al espectador de parte del hombre hecho a si mismo, se pasa al declive moral , a la corrupción de un hombre aberrante.

Fotografía austera, largas secuencias panorámicas y una banda sonora muy imaginativa de Jonny Greenwood, de Radiohead:


lunes, marzo 24, 2008

Cine y baloncesto

Feliz descubrimiento el de una página que ha recopilado películas que tiene que ver con el baloncesto, mucho o poco, pero en las que aparece un balón y una cancha de basket:

Baloncesto de Cine

Algunas de mis favoritas de esta curiosa selección:

viernes, marzo 14, 2008

Elegy for Dunkirk - Atonement

Recuerdo esta secuencia de Expiación recurrentemente, y escuchando la banda sonora se me ponen los pelos de punta. Debería meterla en la selección de Música en el cine, pero merece un post para ella solita.

Emocionante, desgarradora, triste, maravillosa:



The Whittier Hymn

Dear Lord and Father of mankind,
Forgive our foolish ways!
Re-clothe us in our rightful mind,
In purer lives thy service find,
In deeper reverence praise.
In deeper reverence praise.

In simple trust like theirs who heard,
Beside the Syrian sea,
The gracious calling of the Lord,
Let us, like them, without a word
Rise up and follow thee.
Rise up and follow thee.

O Sabbath rest by Galilee!
O calm of hills above,
Where Jesus knelt to share with thee
The silence of eternity,
Interpreted by love!
Interpreted by love!

Drop thy still dews of quietness,
Till all our strivings cease;
Take from our souls the strain and stress,
And let our ordered lives confess
The beauty of thy peace.
The beauty of thy peace.

Breathe through the heats of our desire
Thy coolness and thy balm;
Let sense be dumb, let flesh retire;
Speak through the earthquake, wind, and fire,
O still small voice of calm!
O still small voice of calm!

sábado, marzo 08, 2008

Before the Devil Knows You're Dead


El maestro Sidney Lumet no se quiere retirar todavía, y todos se lo agradecemos.

El crimen y el castigo siguen motivando al autor de Serpico, que añade componentes humanos a un guión sobre un atraco imperfecto, perpetrado por unos hermanos con pocos escrúpulos, encarnados por unos creíbles Philip Seymour Hoffman y Ethan Hawke.

El hermano mayor, con mayor experiencia, con mayor temple, ante el cúmulo de adversidades acaba descomponiéndose, desmoronándose, derrumbándose.

El hermano menor, ingenuo e inconsciente, sobrevive por su egoísmo y falta de conciencia.


Albert Finney interpreta al padre de familia, atormentado por la situación creada por sus descendientes, sin un reflejo vital por detrás suyo, dispuesto a vengar la afrenta, por encima de cualquier lazo fraterno filial.

La familia, el recelo, la envidia, la infidelidad, el egoísmo, la cobardía, la desesperación, envuelven el intenso guión.

"May you have food and raiment, a soft pillow for your head; may you be 40 years in heaven, before the devil knows you're dead."

My Blueberry Nights


Tras las luces de neón coloradas de un café, dos almas rasgadas por el dolor de la pérdida del amor, se encuentran, atando unos lazos que fortalecen sus nudos con el paso del tiempo, la añoranza y los recuerdos.

Escrita y dirigida por Kar Wai Wong, quien se ve acompañado en la aventura neoyorkina por una producción hong kong-china, la historia recuerda el intimismo de Deseando amar, con esa pareja que se encuentra y se desea bajo las luces de la ciudad durmiente.

Norah Jones hace su debut en el cine, con un personaje dulce como un pastel de ciruelas, y bella como la canción principal (un placer escuchar de nuevo "The Story" en la web, http://www.myblueberrynights.es, sobre el fondo del cartel del film). Sin embargo sus partenaires femeninas, Natalie Portman y Rachel Weisz, demuestran su solvencia interpretando personajes más convulsos y atormentados.

Una atípica road movie, un reencuentro deseado pero no ansiado, construido y reforzado por la necesidad y el deseo de amar.

El tema "Yumeji's Theme" envuelve de nuevo a los personajes:

sábado, marzo 01, 2008

Le Scaphandre et le papillon


De la novela de Jean-Dominique Bauby, traducible como "La escafandra y la mariposa", el poco prolífico pero talentoso Julian Schnabel (debe darle gracias Javier Bardem por el papel de Reynaldo Arenas, y curioso paralelismo entre su persona je en Mar Adentro y el de Mathieu Amalric) construye un complicado relato sobre un hombre atrapasado en su propio cuerpo, intentando liberarse de la escafandra con lo poco que dispone, su imaginación y su memoria, para acabar saliendo de su capullo como una mariposa, libre y antojadiza.

Los personajes femeninos que acompañan le acompañan en el viaje son a cada cual más dulces y bellas: Emmanuelle Seigner , Marie-Josée Croze, Marina Hands, Anne Consigny, encarnan a la mujer francesa tan sofisticada como atractiva del cine galo.

Mi querido Max von Sydow protagoniza la secuencia más desgarradora del film; "no llores" dice Jean-Dominique Bauby en varias ocasiones, pero él mismo llora, dentro, pero llora.

Voluntad frente a agonía, humanidad que sustenta a la fe, amor por la vida, por la libertad.


Hoy siento que toda mi existencia
es una cadena de pequeños yerros.
Mujeres que no fui capaz de amar,
oportunidades que no pude aprovechar...
... momentos de felicidad
que dejé escapar...
Una carrera cuyo resultado
me era conocido de antemano...
... pero en la que he sido incapaz
de apostar al ganador.
¿Estaba ciego o sordo?
¿O necesitaba una desgracia
para ver mi verdadero ser?